Extracto de artículos alusivos al Puente de Palo:

EL “PUENTE DE PALO” O “PALASTRO” LO CONSTRUYÓ LÓPEZ BOTAS, en la segunda mitad del pasado siglo. También lleva el nombre del gran patricio isleño.

“(…) El ‘puente de palo’ o de ‘palastro’, como antes y ahora popularmente se le llama, nació en la segunda mitad del pasado siglo. Allá por el año 1850 ó 1869. La verdad que a pesar de nuestra buena voluntad para los investigadores dejamos por aclarar éste y otras importantes datos –en el Museo Canario no hemos hallado la fecha exacta de su construcción. Al periodista le parece situarlo como contemporáneo de la construcción de la actual Plaza del Mercado, que, según la lápida que obra en su frontis, ‘fue construida reinando Isabel II, en el año 18’.”

“(…) Su construcción –según cuenta don Sebastián Jiménez Sánchez en un artículo aparecido en El Eco de Canarias el 8 de febrero de 1969– se debe a la destrucción, por las aguas, de otro puente que existió a la altura de la calle de San Pedro, construido en el año 1579 por el treinta y sieteavo gobernador de la isla de Gran Canaria, don Martín de Benavides; puente con obra de argamasa y sillares, de un solo ojo de arco, que lució dos efigies: de la patrona de la ciudad, Santa Ana, y del patrono de la isla, San Pedro Mártir.”

“(…) Cabe, pues, situar la construcción del popular ‘puente de palo’ o de ‘palastro’, entre la fecha de fundación del Casino o Gabinete Literario (1844) y la marcha de López Botas (1860). En memoria y recuerdo de este gran patricio, autor del ‘puente de palo’, se le denominó oficialmente el ‘puente de López Botas’.”
“(…) La primera versión del ‘puente de palo’ era la de un simple puente o paso sobre el Guiniguada, que no tenía más ancho que el que actualmente tiene la calzada por donde pasan los vehículos. Concretemos: su calzada era, más o menos, la que ahora tiene, sólo que en vez de las antiestéticas –no para la época en que fueron levantadas, sino para la presente– edificaciones de madera en donde ayer y hoy existen establecimientos.”

“(…) Pero en el año 1905, la visión del viejo ‘puente de palo’ era bien otra. Había cambiado totalmente su fisonomía. Al primitivo puente levantado por López Botas, se le ensanchó algunos metros por ambos lados, de forma que a uno y otro se construyeron las hoy antiestéticas edificaciones donde se cobija el ‘Café el Suizo’ y las demás tiendas dedicadas a Bazar y venta de tejidos, así como donde se sientan las populares vendedoras de flores del mercado.”

“(…) Esta es la apresurada –a todas luces incompleta– croniquilla, noticia periodística en torno a cuándo, cómo y por quién se hizo el popular ‘puente de palo’ o de ‘palastro’. Ese Puente de López Botas junto al Mercado, el de las floristas, que el nuevo y moderno acceso a la ciudad por el Centro va a hacer desaparecer. Con él se pierde un nuevo eslabón más de la historia de la ciudad. Pero el auténtico aspecto que hoy presenta el ‘puente de palo’ desaparecerá para dar paso a una moderna y amplia avenida”.

Pedro GONZÁLEZ-SOSA. El Eco de Canarias 1/9/70


¡ADIOS AL HISTÓRICO GUINIGUADA! Tragado por el progreso

“La ciudad se queda definitivamente sin su barranco. Digan lo que digan, el estilo de Las Palmas se resquebraja con la ausencia de ese viejo amigo de Vegueta y Triana a cuyas exequias asistimos con numantina inconsolación. ¡Santo remedio! Como un gigantesco dragón, avanzan los túneles que están a punto de arrasar con los puentes de una ciudad desconocida, cuyo desaliento se ha venido pulsando desde el mismo día en que enterraron a Luis Millares y, haciendo de tripas corazón, Fray Lesco lanzó su famosa admonición sobre el alma de Las Palmas.”
“(…) Es una postura cómoda dejarse caer en los brazos de la gran ciudad, sin tratar de respetar los derechos de la vieja y pequeña capital que se ha ido borrando del mapa en los últimos años. Para endulzar esta obra basta presentarla como una lucha entra románticos y modernistas, sin tener en cuenta que, por ejemplo, en la historia de las luchas literarias, el triunfo de una corriente no supone la desaparición histórica de otra: el triunfo del modernismo no enterró el romanticismo. A la hora de la verdad, el derrotado merece los mismos honores que el vencedor, siempre que se juegue limpio. Frente a una y otra lucha siempre está el realismo por medio.”

O.F.C. Diario Las Palmas. 3/11/70.


HISTORIA DE LOS CUATRO KIOSKOS DEL PUENTE DE PALO Desparecerán a causa de las obras del acceso por el Centro

“(…) La historia de la creación o construcción de los cuatro populares kioskos data del año 1890. En una sesión del Ayuntamiento de dicha época, entre los muchos acuerdos, figura uno que dice que don Rafael Juan Roca solicita la instalación en el Puente de Palo o de Palastro un kiosko con destino a la venta de productos de su fabricación. En aquella sesión, el Ayuntamiento pleno acordó aprobar el proyecto primitivo cediéndole al mencionado señor Juan Roca la autorización necesario para ejecutar de su exclusiva cuenta y riesgo las obras de ensanche del mencionado puente, donde poder ubicar el kiosko.” “(…) El primero de los kioskos autorizados –en el mismo año se autorizó a construir uno en cada esquina del Puente de Palo– (…)”

“(…) Con la desaparición del popular kiosko del bar ‘Polo’ o ‘El Suizo’, ya está perdiendo la ciudad uno de los rincones más acogedores e históricos. El popular kiosko, donde siempre estuvo el bar a donde iban a refugiarse los bohemios y artistas de la capital –y no digamos nada de todas las grandes figuras que han pasado por el Teatro Pérez Galdós– que siempre encontraron en sus ya destartaladas mesas, algo así como la ‘cátedra’ donde exponer y discutir sus ideas.”
“(…) Pocos días le quedan al kiosko donde estuvo el ‘Polo’. Y muchos lo van a echar de menos. Como también innumerables figuras de la bohemia, del arte y la literatura isleña, ya desaparecidas, hasta le van a dedicar, sin lugar a dudas, su recuerdo porque aquellas cuatro paredes de madera tanto han sabido de alegrías y sinsabores, de proyectos, unos con éxito. Otros que quedaron en el fracaso.

Y porque el más popular de aquellos kioskos acaso sea el que cobijó durante los últimos sesenta años el más popular de los bares bohemios de la capital, es por lo que, al mencionarlo insistentemente, estamos dedicando algo así como el postrer recuerdo a los cuatro kioskos que tanto sabor le dan la Puente de Palo. (…)”

Pedro GONZÁLEZ-SOSA. El Eco de Canarias. 27/5/71.


TAMBIÉN SE NOS HA IDO EL PUENTE DE PALO, EL POLO Y LOS MERCADILLOS

“(…) En toda esta parte de Las Palmas que ahora desaparece para dejar paso a las exigencias de nuestro crecimiento urbano hay que ver, de una parte, la muerte de un mundo eminentemente popular, que ha tenido también su poesía y su bohemia, enmarcada esta última, principalmente, en el Polo, lugar de reunión de músicos y artistas, de escritores y poetas, de noches de teatro en las que siempre se daba el ‘salto’ al Polo, como un fugaz respiro en la representación.

Mucha historia de ésta se ha llevado el viejo kiosco pintado de verde que se vino casi al suelo antes de que la piqueta lo tocara. Y resulta ahora extraño acercarse a aquel lugar, puesto que se presenta desposeído del aire al que estaba acostumbrado el ciudadano común que un día tras otro pasaba por el Puente, plenamente identificado con aquella estructura urbana.

Y si ese encanto bohemio lo tenía el Polo no es menos cierto que el aliento netamente popular, de bullicio, se centraba en los mercadillos municipales, que venían a ser como un zoco multicolor que daba sentido especial a toda aquella zona de las inmediaciones del Mercado.”

Luis GARCÍA JIMÉNEZ. Diario Las Palmas. 5/6/71.


Al Puente de Palo, por los recuerdos

Bajo Lentini,
tuerzo a mi derecha
como algunas mañanas.
El aire antiguo se mezcla con mi gente antigua.
Alguna vez tuve nueve años
y pegado al viejo "Polo" verde
había unos cuartillos.
Pastillas planas y amarillas de sabor a plátano
me envolvieron en un papel canelo y fino
más de una vez.
Un puñado por dos perras y un perrillo.
Aquel hombre con sus cestas grandes
de sardinas frescas de barquillo en la acera.
Mis sandalias saltaban con mis trenzas,
sin prisa,
sin saber de relojes aburridos.

No voy a abrir los ojos
no vaya a ser que al "puentepalo"
se lo trague el asfalto,
y que a mi infancia,
barranco abajo,
me la pierda el olvido.


Berbel



(Nuestra querida amiga Berbel nos regaló este precioso poema y nos contaba: "...El puentillo fue "puente" de muchas historias para gente como yo que pasaba diariamente camino a la Escuela Luján Pérez, donde iba a aprender a dibujar y pintar; también cuando iba al teatro Pérez Galdós y luego aparecíamos por el Polo (la tabernucha preciosa de madera en verde) por la que pasaron los mejores actores y cantantes de aquella época, y que la chiquillería -como yo- miraba con los ojos abiertos tragándonos el mundo. ¡Maravillas para el recuerdo! Todavía tengo el sabor de los cafés con leche (eran distntos), el olor de los churros, el tacto de las paredes, los ojos llenos de imágenes (Andresito el Ratón, Felo Monzón, Mario Pons, Juan Ismael, ...) y en el oido guardo los sonidos antiguos del tiempo...").